martes, 20 de junio de 2017

Ciencia y cannabis: el receptor humano CB1, por primera vez, en pelotas.

El receptor CB1 del cannabis, en pelotas por primera vez. Esta pieza de "science-porn" fue publicada cuando se liberó la información, en el portal Cannabis.es el año pasado. Una de las piezas esenciales que faltaba de conocer en la fina bioquímica humana, en parte debido a lo que se tardó en identificar la sustancia activa de la planta de cannabis, debido a que no contiene ningún átomo de nitrógeno, y no es -por lo tanto- un alcaloide, como eran hasta entonces la mayoría de principios activos de origen vegetal.

Un poco de ciencia para este temprano verano, que nunca está de más (especialmente frente a magufos y "Juanas de Arco" con síndromes de iluminadas cannábicas). Que lo disfrutéis. :))

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El pasado 20 de octubre, en un delicioso documento lleno de datos y explicaciones para los freakys de la ciencia, un grupo de investigadores -encabezados por un químico llamado Alenxandros Makriyannis y director del Centro para el Descubrimiento de Drogas- publicaban el estudio que contaba al mundo que uno de los mejores secretos de la química humana relacionada con el cannabis: la estructura cristalizada de un complejo formado por un agonista y el receptor CB1 del sistema endocannabinoide humano. 
Puede que al lector no le diga mucho, pero en algunos círculos se ha calificado de un salto “sísmico” en el conocimiento de la estructura que genera “el colocón del cannabis”. Y ciertamente no es para menos.
¿Qué es lo que han hecho exactamente? Empecemos por partes. Esos científicos han logrado esto.
El pasado 20 de octubre, en un delicioso documento lleno de datos y explicaciones para los freakys de la ciencia, un grupo de investigadores -encabezados por un químico llamado Alenxandros Makriyannis y director del Centro para el Descubrimiento de Drogas- publicaban el estudio que contaba al 
foto 1
mundo que uno de los mejores secretos de la química humana relacionada con el cannabis: la estructura cristalizada de un complejo formado por un agonista y el receptor CB1 del sistema endocannabinoide humano.
Puede que al lector no le diga mucho, pero en algunos círculos se ha calificado de un salto “sísmico” en el conocimiento de la estructura que genera “el colocón del cannabis”. Y ciertamente no es para menos.
¿Qué es lo que han hecho exactamente? Empecemos por partes. Esos científicos han logrado esto:colocón del cannabis". Y ciertamente no es para menos.
Visto así, no resulta muy vistoso, pero es “la prueba del pudding”: son cristales del receptor que hace activa la marihuana para el ser humano. Y el hecho de que sean cristales, resulta un indicativo de su pureza y ello ha permitido “sacar una foto” a su estructura, revelando secretos que no se pueden conocer simplemente con la composición química, porque dependen de colocación en el espacio de largas cadenas de aminoácidos que forman una proteína, con función de receptor -activador o desactivador para los efectos de cada familia de drogas- en el cuerpo humano.
Para ello, y dado que las proteínas son largas cadenas que pueden adoptar distintas formas (como por ejemplo, la clara de un huevo cocida o cruda) usaron un compuesto que a la vez les permitiera bloquear antagonistamente (desactivando) el receptor y estabilizar la proteína, o dicho de otra forma, conseguir que “se estuviera quieta” como para poder hacerle una foto que nos revelase cómo es por dentro.
foto 2A
foto 2B
foto 3
Esas son representaciones espaciales de la forma del receptor, con el compuesto usado, de nombre AM6538, que es la llave que entra en la cerradura y que activa ciertos pistones de su maquinaria, provocando determinados efectos, propios y únicos de cada sustancia.
Y esta es la fórmula de esa llave que les permitió conseguir dicho éxito, que es lo mismo y de la misma familia que lo que conocemos por “cannabinoides sintéticos” o “marihuana sintética”, y que al contrario que el cannabis, sí causan grave daño a la salud y pueden provocar serias lesiones e incluso la muerte.  Compuestos para investigación, que nunca debieron salir del laboratorio y que si lo hicieron fue consecuencia de la criminal guerra contra las drogas, que ha terminado por generar monstruos peores que los que pretendía evitar, como Duterte -el caudillo asesino y psicópata que gobierna Filipinas- o estos compuestos llegando a manos de gente que sólo quería un poco de cannabis.
Los receptores cannabinoides son una parte de una amplia clase de receptores conocidos como “receptores acoplados a proteínas-G” o GPCR en su acrónimo inglés, que son el target farmacológico para -ni más ni menos- que el 40% de todas las prescripciones de medicamentos. Cuando una sustancia se acopla a dicho receptor, este activa una proteína G dentro de la célula para provocar una liberación de mensajeros químicos y crea una respuesta -celular- a dicho compuesto. Esto es una representación de dichos receptores activados por la sustancia usada-.
foto 4 A
foto 4BEl THC del cannabis, pertenece al grupo de sustancias que se unen al receptor CB1, que es uno de los más abundantes en el cuerpo y cerebro humano. Estas sustancias no sólo producen el clásico “colocón” del porro sino también los efectos de analgesia y disminución del dolor por los que es apreciado. El cuerpo humano produce compuestos similares que son los responsables de mantener el equilibrio interno del sujeto, mediante la activación o desactivación de esos receptores de vital importancia.
foto 5
 En esta otra representación podemos ver las zonas que se tienen identificadas según ciertos efectos, como el de antagonismo o agonismo, según en qué parte de la proteína repose (por estructura) la molécula correspondiente. Se observa una zona hidrofóbica, la zona de antagonismo, una de membrana de acceso, un núcleo central y las dos cadenas o posibles variaciones. Es por eso por lo que se ha leído en las noticias que lo contaban, que es una “plantilla” para hacer futura drogas de este tipo, aunque esa plantilla era conocida hace un lustro al menos, y de ella han surgido decenas y decenas de drogas, dedicándose a hacer pequeños cambios
Las siguientes imágenes son representaciones “espacialmente fieles en 3D” de cómo y dónde encajan 3 compuestos: el usado para conseguir el éxito en este trabajo llamado AM6538, la anandamida (el compuesto endógeno con el que el cuerpo “usa” estos receptores)  y el THC del cannabis. Cada uno con sus efectos, distintos, e incluso totalmente opuestos.
foto 6 PRIMERA
 Visualizar -de forma plena- la estructura molecular del receptor CB1 nos dota de un conocimiento que permitirá a los creadores de drogas, fabricar sustancias casi “a medida” que tengan sólo ciertos efectos del total de los que pueden producirse, y que como hemos podido ver por desgracia, en el caso de los sintéticos, llega hasta la muerte en humanos. Se podrán hacer antieméticos más efectivos, usar sustancias salidas originalmente del cannabis como neuroprotectores o para rehabilitar partes de un cerebro dañado por Alzheimer o Parkinson, sustancias que nos ayuden a engordar, o que nos quiten el hambre, nos induzcan sueño o nos eviten sufrir pesadillas: el mundo de los efectos del cannabis ha quedado al desnudo, al menos en el principal de sus componentes: el receptor CB1.
En palabras de Makriyannis, el director del estudio que consiguió el logro: “Hemos encontrado que el receptor CB1 está formado por múltiples canales y sub-zonas que adecuadamente trabajadas y estudiadas a la luz de esta aportación, permitirán alcanzar regiones específicas del receptor con el fin de producir cuadros muy concreto de efectos farmacológicos que serán útiles en patologías tan complejas como los desórdenes metabólicos o la fibromialgia”.
foto 6 SEGUNDA
Esta investigación al completo, así como los desarrollos ya obtenidos en este campo, serán presentados en la reunión de “Química y Farmacología de las Drogas de Abuso” que se celebrará en la universidad donde trabaja Makriyannis, el 12 de agosto del próximo verano.
Sin embargo, esta noticia que en esencia es algo positivo -ya que toda aportación científica lo es- presenta matices sombríos. También otro de los participantes en el estudio, Liu, profesor del Instituto Tecnológico de Shangai y afiliado a la Academia China de las Ciencias, aporta un curioso punto que si bien suena razonable, señala claramente ciertos aspectos ideológicos que llegan al estudio por su financiación que apunta a las arcas estatales en gran medida, y a los organismos clásicos que han respaldado “pseudocientíficamente” la guerra contra las drogas desde USA, como es el NIDA de la criminal Dra. Nora Volkow. En los comentarios que han acompañado a la noticia, se señalaba como un avance para entender la adicción a las drogas. ¿Adicción a las drogas con el sistema cannabinoide? Será con sus moléculas sintéticas, porque con el cannabis natural es un término poco o nada correcto.
foto 6 TERCERACierto es que ahora se podrán hacer mejores medicamentos para el sistema cannabinoide humano. Y cierto es que todos esos “mejores medicamentos” tendrán derechos de patente. El sistema cannabinoide humano está ahí y es, como hemos dicho, uno de los más importantes.¿Cómo iba a pasar la BIG PHARMA esto por alto?  Es mucho dinero, y más ahora que el cannabis empieza a comerles terreno.
Bienvenidos todos los avances científicos que amplíen nuestra comprensión y conocimientos, pero cuando el uso que se prevé darle es tal que bien se le podría calificar de “contra-natura” -y además que sea para el rico interés económico de unos pocos- ya que lo que les guía no es la búsqueda de un remedio que sea el menos lesivo y el más efectivo. Les guía el ansia de dinero, lo mismo que les ha guiado en la planificación, desarrollo y ejecución de lo que ahora llaman “epidemia de sobredosis de opioides”. Les guía el mismo impulso que al distribuidor de fentanilo, esa droga que está batiendo récords de muertes (la de Prince entre otras, y que desde Cannabis.es fuimos los primeros en apuntar como causada por sobredosis), dando medio millón de dólares para lucha CONTRA la legalización del cannabis.ahora se podrán hacer mejores medicamentos para el sistema cannabinoide humano. Y cierto es que todos esos “mejores medicamentos” tendrán derechos de patente. El sistema cannabinoide humano está ahí y es, como hemos dicho, uno de los más importantes. ¿Cómo iba a pasar la BIG PHARMA esto por alto?  Es mucho dinero, y más ahora que el cannabis empieza a comerles terreno.
Y que quede claro: el cannabis no teme a la ciencia, es la mala ciencia quien puede temer al cannabis.

sábado, 17 de junio de 2017

Es la hora: tenemos que matarte.

Este texto fue publicado en el portal Cannabis.es, unos días después del Día Internacional de los Derechos Humanos. Es un relato "novelado" pero basado en hechos, por desgracia, absolutamente reales. El problema moral que se plantea aquí, ya no es siquiera si matar a otro ser humano es correcto o no (fuera de la autodefensa), sino lo atroz de la forma en que aplicamos esas sentencias de muerte y las razones -paradójicas- que han llevado a ello.

Sigo pensando que, en general y como especie, aún no hemos tocado fondo: siempre se puede cavar más bajo.


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Es la hora. No podemos retrasarlo más: hay que hacerlo ya”- se escuchó claramente colarse, como un reptil, dentro del silencio estruendoso que era la naturaleza del medio, alli dentro en la “Cámara de espera”. Al menos, así era la mayor parte del tiempo. 

Cámara de espera” era el nombre del receptáculo, frío y aséptico cual cuarto de baño, únicamente creado para que nadie -salvo el vigilante de guardia- tenga que soportar la desesperación absoluta de un ser, atado de pies y manos por correas de cuero, que va a morir -si tiene suerte- breves instantes después.
La llamábamos la “Cámara de la locura”, porque allí los funcionarios éramos forzados a observarles siempre sin intervenir salvo que el reo encontrase la forma de liberarse, o de intentar quitarse la vida antes del momento legalmente establecido para ello; nadie se puede hacer una idea completa de las cosas que presenciábamos, cuando delante tienes a un ser que espera a que le maten en cuanto le saquen de esa sala. 


Sólo se conocía un caso en que un reo hubiera salido con vida -y siguiera con vida a día de hoy- tras entrar en una de esas salas: el complejo caso de Romell Broom, que aguantó -durante 2 horas- las drogas que le dieron, sin morir. Y fue precisamente su caso el que disparó la revisión de los fármacos usados para matar, sin atender a que el fallo fue una mala colocación de la vía intravenosa -acabó siendo intramuscular- lo que causó que no surtieran efecto las drogas administradas.
Un dolor en mi espalda, tensa como reaccionando a esa frase que ofendía aquel primigenio silencio, me trajo de vuelta a la realidad. Me llegaba -de nuevo- el momento de conducir a un hombre a su muerte: nunca podré explicarme, con suficiente claridad, cómo llegué a ocupar este puesto de trabajo. Y era tarde -de nuevo- para situarme ante tamaños dilemas morales: tenía que llevarle a la sala blindada para que, los testigos por parte de familiares y otros representantes del estado (ya que la prensa no solía ser bien recibida), pudieran observar su muerte como parte de la justicia dictada.
Este reo – condenado por asesinar a una dependienta durante un atraco- estaba relativamente tranquilo. No rezaba ni maldecía, no murmuraba nada, y apenas le escuchaba la respiración: agitada por momentos y calmada a otros. Pensé que era mi día de suerte por no enfrentarme a un mal trago -de nuevo- llevándole a una muerte no deseada, y pensé que tal vez anhelaba este instante.
Entonces una pregunta desbarató el momento: “Oye... ¿con qué me van a matar finalmente?”
Mediante sus abogados, provenientes de grupos de derechos humanos y civiles, había presentado todo tipo de apelaciones y la última versaba sobre las drogas con las que le ejecutarían. En realidad, él había sido una marioneta que firmaba papeles presentados por terceros, sin tener esperanza -ni tal vez deseo- de que le evitasen la pena capital.
Todos los funcionarios en la prisión estábamos al tanto de esa apelación, que cuestionaba la constitucionalidad de matar a una persona con unas determinadas drogas, en lugar de con otras distintas. Y en su esencia nos parecía estúpida, pero la inmensa mayoría deseábamos que prosperase para no tener que participar en más ejecuciones. 
Mi voz se quebró al tener que contestarle -me sentí incapaz de negarle, por derecho, dicha información- aunque podía haber llamado al médico para que se la facilitase. “Midazolam y un mórfico; no es una mala forma de dormir...” - dije, intentando sonar balsámico en mis palabras y evitar toda alusión trágica que empeorase sus reacciones emocionales y, por ende, fisiológicas.
“No funcionará bien. Que te den un 'valium', antes de chutarte una sobredosis de heroína, no basta para que...” -hizo una leve pausa mientras espiraba- “...duermas rápida y tranquilamente.” - sentenció sin alterarse en ningún fonema de la frase.
Agradecí que utilizara el verbo dormir en su contestación y -con un nudo en la garganta- aguanté el tipo sabiendo que su respuesta era cierta: el nuevo método usado, en lugar del tradicional 'Protocolo Chapman' con barbitúricos, no estaba pensado para matar rápida y efectivamente, sino para ayudar a morir -en la cama, con calma- a un paciente en fase terminal. De haber sido yo o cualquier ser querido el condenado, hubiera preferido el pelotón de ejecución.
La agonía, que comenzó instantes después, duró 13 eternos minutos en los que su cuerpo -a pesar del estado de aceptación con que llegó- se defendió de la muerte como pudo, revolviéndose y moviendo los brazos, apretando los puños, tosiendo e intentando aspirar una brizna extra de aire que le mantuviera con vida unos segundos más: algo así nunca habría sucedido con el original “Protocolo Chapman”.
Así ha sido la muerte -en vísperas de la celebración del Día Internacional de los Derechos Humanos- de Ronald Bert Smith: un alcohólico de 45 años con un cargo de asesinato, sobre el que 7 miembros del jurado decidieron que “debía pudrirse en la cárcel” y 5 decidieron que “debía morir”. 

Pero, en un acto sólo permitido por la inexplicable legislación penal de Alabama, el juez del caso decidió pasarse el veredicto del jurado (cadena perpetua) por el arco del triunfo, y le prescribió al reo unas inyecciones para terminar con su vida: pena de muerte como sentencia, que se aplicó hace días, 22 años después de los hechos.
Lejos de entrar en el debate sobre la conveniencia, utilidad, moralidad o cualquier otra consideración sobre la pena de muerte, este texto busca concienciar sobre otro hecho más básico: no estamos matando bien a los condenados. La propia prensa usana, acostumbrada a este tipo de eventos, califica varias ejecuciones ocurridas en los últimos tiempos como “chapuzas y carnicerias”. Y no es para menos, en vista de algunos de los últimos casos.
¿Qué es lo que está fallando? Pues que andan cortos del fármaco más utilizado -y con el que más experiencia se tiene- para matar: el omnipresente pentotal sódico que cualquier veterinario lo tiene a mano y en grandes dosis, al ser el usado en la eutanasia animal. Y también en los hospitales, ya que es el fármaco de preferencia para la inducción del coma -necesario como tratamiento- y el único barbitúrico que se sigue usando en anestesia. O en su defecto, otro barbitúrico: el pentobarbital, al que se le puede dar el mismo uso. 

Los distintos estados en USA, en concreto el sistema penitenciario, se ven cortos de un fármaco del que -en realidad- tienen cantidades ingentes. Están tan cortos de estos fármacos, que las organizaciones que luchan contra la pena de muerte, tienen contabilizadas hasta las dosis restantes.
¿Qué sentido tiene semejante paradoja? Ninguno. Es tan sólo una consecuencia de la suma de dos vectores actuando: la kafkiana guerra contra las drogas y sus obtusas regulaciones más el activismo contra la pena de muerte al fijar como objetivo a las empresas farmacéuticas, que vendían dichos productos al departamento de prisiones. Esto ha llevado a que algunos estados “blinden en contratos secretos” a los proveedores, o que tengan que recurrir a la “síntesis a medida” solicitada a fabricantes conocidos como “compounding pharmacies”, cuyos estándares están por debajo de lo habitual -causa esta de ulteriores recursos a su vez- y se usan sólo en casos muy concretos.
Desde el año 2006, la ley en USA permite a los condenados a pena de muerte cuestionar la constitucionalidad de dicha pena, cosa que hasta entonces no se permitía. Este cambio llevó a establecer todo tipo de recursos legales, para detener o retrasar lo más posible las ejecuciones de los condenados. 

Por un lado, el activismo contra la pena de muerte, aprovechó los errores sucedidos en las ejecuciones para luchar -estilo “todo vale”- contra las mismas. En ese proceder, apuntó contra los fármacos usados, cuestionando el “protocolo Chapman”. Este protocolo -creado por un médico y un cura buscando la forma más efectiva de matar sin causar sufrimiento- fue la aplicación médica y compasiva de los conocimientos disponibles, alcanzando con notable éxito su propósito. El hecho de que fuera cuestionado legalmente, no respondía tanto al protocolo en sí, como a recovecos legales usados y explotados para evitar ejecuciones.
Por otro lado, las empresas que vendían los fármacos usados (curiosamente, sólo las que vendían el barbitúrico) se vieron en el punto de mira del movimiento activista, relacionándoles públicamente con los aspectos más desagradables de una ejecución, a lo que respondieron de la forma más lógica: negándose a vender más drogas para utilizar en ejecuciones. 

Como esas sustancias son vendidas al departamento de prisiones en lugar de a instalaciones veterinarias o médicas, resulta sencillo negarles el acceso -al menos de forma oficial- a la droga. Y como el sistema legal, para adquirir cualquier sustancia que esté fiscalizada por las regulaciones sobre fármacos en USA, tiene una serie de exigencias que cumplir -como que los fármacos sean fabricados con estándares de seguridad para su uso en humanos, aunque estén destinados a matarles- a las prisiones se les hizo cuesta arriba obtener suficientes drogas para matar a sus condenados. 

El caos que todo esto llegó a causar -en el estricto protocolo seguido para matar por orden judicial- hizo que en una ejecución el condenado estuviera más de media hora vivo -tras la final inyección que debía detener su corazón en el acto- porque en realidad fue ejecutado con un compuesto equivocado, que le mató mediante un doloroso envenenamiento en lugar de instantáneamente.
Una de las reacciones, que estos nuevos problemas provocaron, fue que los estados recurrieran a disposiciones legales que abrían nuevas vías para matar o que volvían a instaurar algunas ya en desuso durante décadas. 

Entre las viejas glorias redescubiertas, estaban el pelotón de fusilamiento o la silla eléctrica, autorizados para prever situaciones en que las prisiones no puedan acceder a los fármacos necesarios. 
¿De veras se puede considerar eso un avance, en lo que les espera a los presos, frente al uso de un protocolo que bien aplicado no tiene apenas fallos? ¿La silla eléctrica de nuevo? ¿En serio?
Entre los nuevos protocolos, para matar por parte de los estados, se empezaron a explorar otros compuestos -con una, dos o tres drogas, en un sinfín de variaciones- y se dio permiso para emplear a falta de otras opciones, “la asfixia con nitrógeno”

Se desarrollaron planes para usar propofol -suspendidos a última hora por las presiones del laboratorio europeo que lo fabrica- o fentanilo en dosis masivas, como droga única o combinado, para provocar la muerte combinado de forma rápida e indolora. 

Resulta especialmente paradójico al mencionar el fentanilo, darse cuenta de los problemas que está encontrando el estado para matar a sus condenados, mientras que la misma sociedad es golpeada por una cifra récord de muertes debidas a drogas, tanto legales como ilegales.

Ha quedado suficientemente claro -a estas alturas- que los estado no cederán en desmontar la pena de muerte, allí donde esté implantada, por unas meras complicaciones a la hora de elegir la forma de matar.  Lo seguirán haciendo recurriendo a viejos o nuevos métodos si los activistas, con sus recursos legales y/o sociales, les impiden el uso de uno de ellos. 

Y esos métodos no parecen ser menos traumáticos para los condenados que el antiguo protocolo: un barbitúrico que deje al sujeto inconsciente y anestesiado -en la dosis que sea necesaria por la variabilidad de cada sujeto- seguido de una dosis de un paralizante muscular -que detiene los pulmones y la respiración- rematado con una dosis de cloruro potásico, que paraliza el corazón, produciendo la muerte de forma efectiva y rápida: el 'Protocolo Chapman'.

Si el resultado del activismo contra la pena de muerte en USA es causar un mayor sufrimiento a los que enfrentan su ejecución, tal vez es el momento de replantear la forma en la que se pretende alcanzar el objetivo. 

El fin no justifica los medios y no podemos asumir causar muertes traumáticas, a unos cuantos sentenciados cuales víctimas colaterales, en un proceso “en esencia positivo” como es luchar por acabar con la pena de muerte. 

En ocasiones lo ideal es enemigo de lo bueno; es probable que este sea uno de esos casos.

lunes, 12 de junio de 2017

Bitcoin: profesionales vs. timadores.

Este texto lo publico para agradecer a la gente de Bit2Me su profesional hacer y buen servicio, y para que todas esas personas que no saben dónde comprar o vender Bitcoins, tengan al menos una referencia fiable. Bit2Me es una empresa que hace las cosas bien, llevaba por gente que sabe lo que hace: seguro que hay sitios más baratos, pero no tan seguros como ese. :))

Así mismo lo publico para advertir a toda la gente que ahora entra en este ecosistema de las criptomonedas sobre un timador-estafador, Jesús Corral Pérez, que ha robado a varias personas ya y sobre el que existen denuncias y órdenes de búsqueda, ya que el tipo gusta de jugar al escondite. Simplemente, ha dado con quien no debía: un perro que no va a soltar a su presa y que la cazará con la alegría de todos los estafados por él. :))

Espero que sea útil y os guste.




Bit2Me: 
La importancia del prestigio,
correctamente ganado.


En estos turbulentos días en el mundo de las criptomonedas se ha ganado mucho dinero, por parte de quienes ya estaban dentro. Eso se ha traducido en que las carteras de algunas personas se han visto fuertemente abultadas de repente... ¿y quién le amarga un dulce? Muchos hemos aprovechado para hacer algo de cash y cubrir huecos que teníamos pendientes, pagar alguna deuda y darse algún capricho.

Claro que para hacer eso, todavía, hace falta hacerlo en euros (si vives en Europa) y no es posible -salvo excepciones puntuales- pagar en Bitcoin (menos aún en otras monedas). Aparte, las salvajes tarifas cobradas por los mineros (por encima de 5 euros en muchos casos) debido al cuello de botella derivado del bloqueo ante el límite de 1 MB, han hecho que Bitcoin deje de ser útil en estos momento para efectuar pagos inferiores a 500 euros. Así que me tocó cambiar Bitcoin a dinero fiat, euros. ¿Cómo lo hice? Pues con la gente de Bit2Me, que son de fiar y perfectamente conocidos por nosotros desde sus inicios.

Así que me tiré unos días sacando bloques de 600 euros (el máximo permitido antes, ahora el límite son 400 euros) pero el éxito de Bitcoin había hecho que la demanda que tenían fuera altísima, así que los últimos días del mes habían superado sus propios límites y la opción de sacar dinero vía Hal-Cash (vía cajero de forma inmediata) estaba fuera de servicio. Sólo se podía vender mediante trasferencia bancaria, así que a ello me puse.



Primero hablé con los responsables, en su servicio de atención al cliente en Telegram, y me dijeron que no había ningún problema y me informaron de todas las dudas que pudiera tener. Previamente, había intentado hacer un pago de unos 200 euros, en el que al poner la tarifa de forma equivocada (10 veces más baja del nivel actual) el sistema la aceptó pero no la confirmó (quedó en el mempool esperando para ser rechazada).

Por alguna razón que no soy capaz de entender, mi cartera Electrum, cuando fue a enviar los Bitcoin para la gente de Bit2Me, ignoró la transacción que se encontraba “pendiente de confirmar” (aunque no fuera a ser confirmada). Así que cuando le di la orden de enviarle el pago de una fuerte cantidad para la gente de Bit2ME, mi wallet intentó usar esas monedas y -como es lógico- los mineros detectaron un doble gasto y -esa vez sí- rechazaron esa segunda transacción.

El problema se planteaba cuando por un lado, tenía una 1ª transacción para pagar unas cosas que no se iba a confirmar pero que tardaría al menos 10 días en “morir” y dejar las monedas libres. Y por otro lado, tenía una cartera que estaba dando una orden que, si las primeras monedas dejaban de estar “pendientes de confirmación”, se podía ejecutar... 10 días después.

Así que por un lado, estaba tranquilo. En Bitcoin las monedas siempre vuelven a su dueño original. No me preocupaba el funcionamiento de Bitcoin sino de lo que mi cartera hubiera hecho o haría -esa 2ª transacción- si tenía oportunidad. 

Así que me fui al canal de soporte de Electrum en el IRC de Freenode, y plantee mi duda. Nada. Un semana preguntando, y nadie se atrevía a decirme si cuando “muriera” la 1ª transacción, se efectuaría la segunda. Nadie.

Así que, siendo ese mi miedo y la cantidad de Bitcoin en juego era una cantidad generosa, me di cuenta que si eso ocurría, el dinero se enviaría a la dirección que Bit2Me me dio para hacer el proceso de la “Transferencia vía SEPA”. Así que recé, y me puse en contacto con ellos, para preguntarles si guardaban las claves privadas de todas las direcciones que su sistema ofrecía, aunque no se llegasen a usar en el momento, para asegurarme de que en caso de que la transacción se efectuase 10 o 15 días después, al menos tuvieran acceso, y me dijeron que sí. Yo seguí rezando, para que la transacción no ocurriera y para que si eso ocurría, fuera cierto que tenían las claves.

Y pasaron 10 días de espera angustiosa (no de morirse, pero de unos miles de euros) hasta que ocurrió: el mempool finalmente descartó esa 1ª transacción para pagar en una tienda a la q puse -sin querer- una tarifa (Fee) demasiado baja. Y como temía -sin entender muy bien por qué si el mempool había rechazado totalmente la 2ª transacción al implicar un “doble gasto” no debía de producirse de nuevo- se produjo esa 2ª transacción que había intentado con Bit2Me unos 10 días antes.

Cuando lo vi, inmediatamente, me puse en contacto con ellos. Me atendieron en todo momento con calma, y asegurándome que si los fondos habían ido a parar a una cuenta que su programa hubiera facilitado, ellos tenían acceso a dichos fondos. Ahora, sólo quedaba comprobar que estaba, comprobar que eran míos, y tras asegurar -como es lógico- todas esas base, recibí un envío de los Bitcoin que habían ido a parar a una de las cuentas de Bit2Me, a mi cuenta de Kraken. 

En ese momento, solté el aire que había estado aguantando desde que esos casi 3000 euros se habían quedando “en el hiperespacio de la mempool” y respiré tranquilo.

Me imagino la angustia y la desesperación de quienes, como yo, por una razón u otra pusieron una tarifa baja en la transacción y se quedaron 10 días esperando para poder usar su dinero: las tasas de transacciones no confirmadas se han disparado, tanto como los ingresos (por tarifas) de los mineros. 

Realmente, como usuario de Bitcoin desde hace años y persona que ha iniciado a muchos otros, me da mucha rabia que para que 4 listos puedan seguir ordeñando “la vaca artificial del 1MB como dogma inmutable” hayamos perdido un montón de cualidades , y que de eso estén sacando clara ventaja otras monedas. No es que me importe que haya otras monedas y que exista competencia en el mercado monetario: creo que es una suerte. Me importa que mucho de ese dinero que les está cayendo encima (ha habido momentos en que daba igual en que moneda de los 10 primeras en capitalización de mercado pusieras tus fondos ya que todas subían y subían) esté entrando hacia ellas porque los problemas que la comunidad Bitcoin no ha sabido resolver de forma consensuada estén sirviendo de razón para saltar a otras criptomonedas.



El caso del timador-estafador:
Jesús Corral Pérez , DNI 44810416E
AKA @NexusCrypto 



Yo, pude respirar tranquilo, como digo. Pero semanas antes, había aconsejado a un viejo amigo que ha aparecido en estas páginas, Gorka de “El Jardín de la Alegría” que fue el primer grow-shop que acepto pagos con Bitcoin, que vendiera los BTC que tenía. Le dije también que yo trabajaba con Bit2Me para sacar el dinero, que registrarse era muy sencillo y su servicio funcionaba impecablemente.



Pero él no me hizo caso. Intentó una venta, esta de aquí, con un particular, que resultó ser un conocido estafador del ecosistema Bitcoin y de las criptomonedas: Jesús Corral Pérez, que aquí tiene una sentencia en que fue condenado en rebeldía

Al parecer este tipo, que usa varios nicks como @Mega_Bitcoin o @Nexuscrypto en Twitter, también NexusAKAChus y otros varios, dice trabajar como DJ en Ibiza. Tiene también Facebook desde donde se anuncia para cazar más incautos como que vende material informático y móviles por Bitcoin. 



Es cierto que tiene una residencia -a nombre de una mujer, no de él- en una localidad de las Islas Baleares (Soler). En otras ocasiones el tipo cuando ha de dar un domicilio, fija su residencia en Santiago de Compostela. 

También tiene una página en Blogspot, https://megabitcoin.blogspot.com.es en la que intenta trincar más incautos que, desorientados por la novedad de este mundillo, caen en su trampa.



Fue expulsado de LocalBitcoins por estafador, y existen varios hilos de comentarios en foros de gente que ha sido estafada por él, a lo largo de varios años. Opera con un teléfono que -como no- está a nombre de una mujer.

En esta ocasión, tuvimos la precaución de encargar a unos profesionales que descargasen toda la información que de él existiera en la red y, aunque borró prácticamente todo su Facebook tras esta estafa (tenía fotos de su cara, su gato, su casa, etc.) pudimos hacernos antes con un download completo de todo lo que allí había, y de las relaciones con otras personas (nombre y apellidos, lugar de residencia y conversaciones con el estafador).

Ahora, vamos a iniciar el proceso por la vía judicial. Poner una denuncia por la estafa de este tipejo, y fijar la deuda de forma legal. Luego, cobrarla. Si no la cobra él, ya la cobrará “El Cobrador del Frac” u otros similares (o peores en sus formas, podremos primarles por un trabajo completito) que seguro que saben tratar con gentuza miserable como Jesús Corral Pérez, el timador del Bitcoin. Pero, eso ya es iniciar un proceso que -de haber hecho la venta de esos 0'8 BTC a Bit2Me, tal y como yo le dije, se habría evitado- le va a consumir tiempo, recursos y a generar mala sangre, al menos hasta que pueda tener delante al sujeto, ante un tribunal de justicia.


Por eso, ahora que la demanda de gente que quiere comprar o vender Bitcoin, más que nunca es importante asegurarse de que aquella gente con la que trabajamos, es profesional, conoce el negocio, sabe tratar al cliente y calmarle en caso de tener un problema, y dar la cara hasta el final: en mi caso, a día de hoy y pesar de que su servicio tiene unos costes notables, entiendo que Bit2Me son el mejor servicio para ese tipo de asunto, al menos en España y a día de hoy.

Usadles, usad empresas serias como Bit2Me; no caigáis en manos de estafadores como Jesús Corral Pérez, con un historial de robos y engaños que fue tan largo, que el tipo hizo una página simulando ser una de Bitcointalk.org pero con un dominio falso y llena de malware para que la gente se infectase al buscar información sobre él.

Es un gran momento para las criptomonedas, no dejemos que un julai como el timador ese u otros, lo jodan.

PS: Cualquier información sobre el sujeto, su residencia actual, fotos, datos, etc, es bienvenida. Y si has sido estafado por él, tenemos información que seguramente te interese tener (de cara a poder denuciarle, claro)
;)

miércoles, 7 de junio de 2017

Growbarato salió muy caro: caso real con moraleja.

Hoy voy a escribir uno de esos textos que no podrían ser publicados -posiblemente- en ningún medio de los que trabajo. ¿Por qué? No es que vaya a decir nada especial (voy a contar un incidente entre un cliente y un conocido growshop hispano) sino que como este medio, por desgracia, se mueve en base a la publicidad que eres capaz de captar, lo más probable es que ningún editor quisiera meterse en problemas con uno de sus potenciales clientes, aunque sea para contar una verdad.

Y no les culpo: cada uno estamos a un negocio. Quiero decir con esto, que mi negocio es el de contar cosas, cosas que me gustan, cosas en las que creo, o cosas que creo que hace falta denunciar o exponer -como es este caso- y no el de cobrar por publicidad.

Esta introducción la hago para aquellos que piensan que el que existan lugares SIN PUBLICIDAD como este blog, es sólo un recurso nostálgico. De nostálgico nada... ;)

No es así. Sitios donde puedes escribir con libertad y sin tener que preocuparte de que por tu opinión -o por contar una serie de hechos, no opinables- vayas a ser represaliado (aunque sea con la pérdida de un cliente y la mala fama que te vaya a dar como "venganza"), sólo vas a tener tu blog y tu red social , y mejor si están desvinculados de tu persona real (no es mi caso). Así que aquí queda esta lanza a favor de la expresión sin censura en los medios -cannábicos y otros- y pasamos a lo que nos ocupa.


Seguramente, una historia similar la puedes haber vivido tú o cualquier amigo tuyo en cualquier campo; en principio no es más que la historia de una atención al cliente totalmente defectuosa, en alguien que además, sigue sacándole dinero al cliente vendiéndole más material. Es un comportamiento negligente, uno torpe (maltratar a un cliente activo) y uno inmoral (mentir, engañar, putear y no hacer nada para solucionarle el problema).

También, como es el caso, es una situación que afecta a una franquicia. Esto lo digo atendiendo a dos vertientes. Por un lado, es cierto que el lamentable comportamiento que vamos a narraros es obra de una persona que opera bajo el logo de un conocido grow (GrowBarato) en una gran ciudad del país, Madrid, Barrio de Vallecas. Hay otras personas operando bajo este logo en otros lugares, y su comportamiento no tiene por qué verse reflejado por el que haya tenido uno de sus franquiciados.

Pero al mismo tiempo, haciendo hincapié en eso. No vale lo de "es que somos una franquicia" para que los precios se tiren y se haga a costa de una defectuosa atención al cliente. No vale. 

Si sois una franquicia, elegid mejor a los franquiciados. Y si no ha sido culpa del franquiciado (por si acaso dijera que fue culpa de otro) y fuera de la "casa central" por alguna razón que no entro a valorar, pues atended bien a vuestro franquiciados, para que puedan dar el servicio que el cliente merece. Cualquier cliente.





En este caso, un cliente al que llamaremos "Anacleto" por eso de mantener su anonimato, había ido a dar con una de las franquicias de Growbarato en Vallecas - Madrid. Y ya que tengo su narración aquí (de la que puedo dar fe personalmente que es tal y como cuenta) os lo pongo en sus palabras:

"El día 3 de octubre de 2016, hago una compra de 1000 euros aprox. en Growbarato de Vallecas. La venta se realiza pero el vendedor, me lo vende todo sin darme ticket ya que era amigo de la persona que allí le había llevado, que había "confianza" o eso me dijo).

El día 27 de octubre de 2016, tras hablar con Ignacio de Growbarato, para que me pida una almohadilla para fumar aceites y extracciones,  y tras colgar la llamada con Ignacio prepare un carga en mi vaporizador Mighty. Al cerrar el depósito con el enfriador me percaté de que no cerraba y, cuando mire a ver que ocurría, vi que estaba una pequeña pieza de plástico rota con el cachito de plástico fracturado. 

Por lo que tras acto seguido volví a llamar a Ignacio y le comenté lo ocurrido. Me dijo que lo llevara para la garantía, lo que hice tres semanas después, concretamente el 23 de noviembre de 2016, poniendo en duda el tal Ignacio que estuviera -a pesar del mínimo tiempo transcurrido- en garantía y diciéndome que iba a remitirlo a la central, para que lo valorasen en Alemania."

Interrumpo su narración, para aclarar una cosa. El producto que genera este asunto es un Vaporizador Electrónico, un Mighty, que podemos ver aquí en un distribuidor ajeno a este asunto: Mighty. El aparato y la marca, Storz & Bickel, no están mencionados por casualidad. Son la mejor marca en este tipo de productos, cosa que os puede confirmar cualquiera. 




Y además, su servicio de atención al cliente -debo indicar- funciona de forma impecable, aunque hayan querido cargar en ellos lo que no les correspondía.

Sigue el relato del cliente.

"A las 3 semanas me paso por allí, y tras comprar abonos y estimuladores de floración para mi cultivo, me dice que aún no sabe nada del tema, que lo ha remitido a la central de Growbarato pero que no sabe nada más y que en cuanto supiera algo me llamaba.


Como unos 10 días más tarde, volví a pasar por Growbarato para comprar un ventilador para mi cultivo, y lo mismo: me dice que no sabe nada y que me llamaría......

Pasan las navidades, y ya en enero de 2017 (sin que me haya llamado para decirme nada) voy de nuevo a comprar semillas y tierra para el siguiente cultivo, y entonces Ignacio, tras decirme que no sabe nada aún, llama él mismo -en tono aparentemente indignado con la situación- y me dice que va a ponerse en contacto con la central a ver qué pasa y que me llama, pero nunca lo hace.....

Hasta este fecha siempre que había acudido a Growbarato, había sido para comprar y -ya de paso- preguntar por mi producto de 300 euros, que no tenía ni tampoco me daban una solución para el asunto."

Interrumpo el relato de nuevo: aquí el cliente ya hizo mal... ¿para qué coño le sigues comprando a una gente que te está puteando claramente? 

Yo, les doy un margen para que actúen y exijo respuestas claras. Si no me las dan, cambio de lugar donde compro inmediatamente (pero no, no dejo de tratar el asunto con el grow: pierdes el cliente pero no el problema, como les ha pasado aquí).

Sigue el relato.

"Así que pasan OTROS DOS MESES Y MEDIO, y el día 30 de marzo de 2017, que ya voy ex profeso para resolver este asunto, con una grabadora para tomar la conversación completa. 

Aunque hago un repaso de los hechos y del tiempo que lleva para resolver un asunto que tiene que resolver él, me dice -como puede escuchar- que me llamará, pero nada de nada...

TRES SEMANAS después, el día 20 de abril de 2017, otra vez vuelvo con la grabadora a ver que pasa, y delante mío llama a una tal Estefanía 'de la central de Growbarato, que es la que lleva el tema' y tras hablar con ella, me dice que el Migthy le llega ese mismo día por la tarde (viernes) pero que no ha sido arreglado. 

Así mismo, el tal Ignacio me dice que él me lo va a solucionar, que me llamará cuando lo haya hecho, pero imagínate... jamás se produjo ninguna llamada.

20 DÍAS DESPUÉS, el 09 de mayo de 2017 -con grabadora- vuelvo por allí. Me dice como excusa que no me había llamado porque no encontraba mi teléfono (aunque ya se lo he dado hasta en 3 ocasiones), me pone el Migthy encima de la mesa  y me dice que 'ha hablado con la central y que no hay solución que valga'.




Me fijo allí mismo en la cazoleta y veo que han utilizado el Mighty mientras lo han tenido para repararlo, ya que hay restos de hierba y yo tengo la foto que le hice en el mismo Growbarato el día que se lo lleve: se ve que está limpio

Además, el cachito fracturado -que estaba suelto- no me lo han devuelto, a pesar de tener la foto de que se lo entregué encima del mostrador de Growbarato."



WOW!!
¡¡Joder, joder, joder!!

Si no fuera porque he seguido el caso desde ANTES de que esta persona se comprara el producto, y porque conozco desde hace lustros a la persona, me costaría creerme todo esto sin escuchar las grabaciones. Pero sí, es jodidamente cierto lo que Anacleto -cliente afectado- nos narra.

En ese punto de la historia, entro yo y mi grow-shop habitual. Voy a ver a mi growman, Gorka, le cuento la historia y le paso el asunto a él. De entrada me dice que le extraña mucho que una casa tan seria como la que fabrica ese producto, dé el más mínimo problema: no es para nada su estilo.

Gorka se pone con el asunto, y envía una solicitud con el número de serie (único identificador) del producto, y lo que encuentra es que el sistema le dice que... NUNCA SE HA ABIERTO UNA INCIDENCIA CON RESPECTO A DICHO PRODUCTO CON SU NÚMERO DE SERIE!!

Dicho de otra forma: el responsable de Growbarato en Vallecas, que ha estado mintiendo a Anacleto todo este tiempo, ni siquiera se molestó en ponerse en contacto con el productor para notificarles el problema. Así de tajante está el tema. 

Cuando nos lo comunica, Gorka de El Jardín de la Alegría en Salamanca (que los de Growbarato de Vallecas ni siquiera habían llegado a hablar con la empresa fabricante y a abrir una incidencia con dicho producto ya que nunca se ha puesto su número de serie en el sistema), el nivel de mosqueo llega a su cenit. 

¿Qué clase de trato deparan a los clientes en Growbarato, que cuando un producto que venden está defectuoso, ni se lo cambian en el acto, ni lo reparan, ni se ponen en contacto con la fábrica ya que está en plena garantía?

A día de hoy, no tenemos una explicación coherente de por qué dicha tienda ha dado este trato a un cliente, cuyo error más claro es que seguía yendo a comprar allí, dejándoles allí su dinero a pesar de que en Growbarato se estaban riendo de él, de su tiempo (más de medio año puteándole) y de sus derechos como cliente.

La mejor prueba de que pasaban como de la mierda de atender sus obligaciones legales y morales con el cliente, es que coge el producto otro growshop ajeno a la movida, sigue los pasos que seguiría con cualquier otro producto de dicha marca, y al cabo de 15 días la casa le había cambiado el producto defectuoso por uno nuevo sin coste alguno -como es lógico- para el cliente. Repito, que el servicio de atención al cliente de la empresa alemana que produce el Mighty, funcionó a la perfección en todo momento. No imaginamos una explicación para un comportamiento tan chapucero y vergonzante, ya que no pueden culpar a "Alemania".



Moraleja: 
no todos los grow-shop son iguales.

Detrás de cada establecimiento (o marca) hay una serie de personas que son las que hacen el total de una empresa, y no es lo mismo un vendedor que para endosarte algo y cogerte el dinero no tiene problema, pero para dar la cara cuando algo falla y actuar de acuerdo con tus derechos, te dice eso de "vuelve pa' la próxima semana a ver si sé algo" mientras te sigue vendiendo cosas sin resolverte el problema que tienes.

No todos los grow-shops son iguales porque no todas las personas lo son. Y no sólo por actitud, como en este caso en el que pasan del cliente como de la mierda y le putean durante más de medio año sin motivo alguno. En otros casos, también por aptitud.Seguro que en todos los grow-shop tienen una respuesta a la pregunta de cultivo que les hagas. No tengo duda de eso. Pero seguro que la respuesta que te den, no será igual de sincera, capacitada y útil en todos los casos.

No sólo los precios y la publicidad hacen a una empresa. La hacen al final personas que te pueden joder la mejor de las ideas, o sacar adelante propuestas mediocres gracias a su empeño y esfuerzo. Es tentador y cómodo pensar que da igual dónde se compre algo y quién te dé una respuesta, pero esa forma de pensar trae consecuencias imprevistas y nunca positivas.

En este caso, al final, los de Growbarato de Vallecas pierden un excelente cliente (es una pena que les haya dejado tanta pasta hasta ahora, porque no la merecen) y Gorka, del Jardín de la Alegría en Salamanca, lo ha ganado por su servicio (sin tener nada que ver) y atención, resolviendo en 15 días lo que en Growbarato de Vallecas no empezaron ni a resolver en 6 meses de putear al cliente.

Ya sabéis: vosotros elegís.
En este caso, Growbarato salió muy caro
Demasiado caro.